“I Juan 3:22-24 nos dice: Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado”. Predicadores de diversas denominaciones han propagado que la salvación se confirma por la observación de la ley mosaica o los mandamientos, rituales litúrgicos variados y hasta que confirmamos nuestra comunicación con Dios en nuestras obras o actos y por eso él nos hace salvos y santos. Sin embargo, todos ellos no tiene revelación del Espíritu Santo en sí mismos, utilizando versículos bíblicos según sus propios intereses e intenciones de la carne.